Colegio Sagrado Corazón

Sagrado Corazón

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Víctimas de tráfico visitan el Sagrado Corazón en el programa de concienciación ‘Te puede pasar’

El colegio acogió en noviembre esta campaña de prevención de una lacra que se lleva cada día a unas 3.700 personas en el mundo

A continuación, reproducimos el artículo escrito por la agencia de noticias SERVIMEDIA que se ilustra con imágenes tomadas en el Sagrado Corazón realizadas por Mario García

Un siniestro de tráfico puede durar un suspiro y sus secuelas alargarse de por vida, algo impredecible de lo que nadie está a salvo. Esa idea principal en vuelve “Te puede pasar”, la campaña de prevención de accidentes viales más longeva en España, con cerca de 3,5 millones de niños y jóvenes concienciados durante más de 30 años.

Hoy (19 de noviembre) se celebra el Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico, como cada tercer domingo de noviembre desde que así lo aprobara la Asamblea General de la ONU en 2005. Alrededor de 3.700 personas pierden la vida cada día en el mundo por esta causa, que ocasiona 1,35 millones de víctimas mortales al año y es el principal motivo de fallecimiento de niños y jóvenes de 15 a 29 años.

Más de la mitad de las muertes mundiales por siniestros de tránsito corresponden a peatones, ciclistas y motoristas, sobre todo en países de ingresos bajos y medianos, donde mueren el 90% de las víctimas. El secretario general de la ONU, António Guterres, afirma que “es posible prevenir por completo este tipo de tragedias” y evitar la “oscura realidad” que esconden esas cifras.

‘Te puede pasar’ nació en 1990 de la mano de la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal (Aesleme), fundada por el doctor Juan García Reneses, responsable de la Unidad de Lesionados Medulares del Hospital La Paz (Madrid).

Entonces, España se encontraba en lo peor de la pandemia de la siniestralidad vial, así reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2005, cuando admitió que se trata de un grave problema de salud pública. En 1990, un total de 4.721 personas perdieron la vida en las carreteras, la segunda cifra más alta del registro histórico de la Dirección General de Tráfico (DGT), que comienza en 1960. El peor año fue 1989 (4.965 víctimas mortales) y el tercero vino en 1991 (4.700).

La curva de las tragedias viales se encontraba en su máximo y los siniestros de tráfico suponían la primera causa de muerte no natural en España desde el inicio de la serie histórica de defunciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), que comienza en 1980.

A partir de 2008, el suicidio copa el primer puesto de motivo no natural de muerte. Y desde 2012 se registran las cifras anuales más bajas de víctimas de tráfico gracias al carné por puntos, un régimen sancionador más efectivo para cobrar las multas y un endurecimiento del Código Penal.

En ese contexto de hace algo más de tres décadas surgió la campaña ‘Te puede pasar’, registrada en la Oficina Española de Marcas y Patentes. “El doctor Salvador Espinosa trabajaba en la UCI del Hospital de Parapléjicos de Toledo y se encontró con una niña. Preguntó qué le había pasado y ella respondió que no sabía que era peligroso lo que le había ocurrido y, ni mucho menos, que le podía pasar. Fuimos a dar una conferencia a un colegio de Vicálvaro, en Madrid, al lado del cole de esa niña. Si hubiéramos ido a este, igual la niña no habría tenido esa lesión medular. Eso se nos quedó marcado”, explica Mar Cogollos, directora de Aesleme, en una entrevista a Servimedia.

El germen de otros programas

Pasados 33 años, esta iniciativa sigue en marcha tras extenderse a la mayoría de las comunidades autónomas. Hasta el año pasado, llegó a 3.483.222 niños y jóvenes, que asistieron a alguna de las 55.924 conferencias impartidas en colegios e institutos, tanto públicos como privados.

“Cada año hemos ido revisando y mejorando la campaña con los nuevos retos de la movilidad, siempre enfocándola con los factores de riesgo, medidas preventivas -como el cinturón de seguridad o el casco-, qué hacer o no tras un siniestro y sus consecuencias”, apunta Cogollos.

En los primeros años no había patinetes eléctricos por las calles y el coche copaba el centro de las políticas de movilidad en las ciudades. Entonces, el peatón permeaba muchos de los principales contenidos al ser el colectivo más vulnerable de la movilidad, con 13.726 víctimas (entre muertos y heridos) en 1990.

De esa primera semilla de ‘Te puede pasar’, que ahora llega a estudiantes de Educación Secundaria, Bachillerato y ciclos formativos, brotó un compendio de programas distintos de seguridad vial que Aesleme realiza en la actualidad, centrados para alumnos de Primaria (‘Seguro por tu ciudad’), Bachillerato (‘Si controlas, vuelves’), universidades (‘Agárrate a la vida’), academias militares (‘Defiéndete a ti mismo’), centros de personas mayores (‘Defiéndete a ti mismo’), empresas (cursos de prevención de riesgos laborales) o autoescuelas (reeducación por perder puntos en el carné), por ejemplo.

“Entre todas las campañas hemos llegado todos estos años a más de cinco millones de personas de manera directa”, comenta Cogollos. Esta ingente actividad refleja la potencia del movimiento asociativo de la seguridad vial en España. Por su labor, Aesleme ha recibido este año sendas medallas al mérito, una de la seguridad vial, concedida por la DGT, y otra de la Guardia Civil, otorgada por la Benemérita.

En todas ellas se concluye con un mensaje en positivo. “A pesar de las dificultades, hay una vida después de la lesión, no todo se acaba ahí. Puedes casarte, tener hijos, disfrutar del ocio, viajar… Así que el mensaje es doble: un siniestro de tráfico te puede pasar -mejor que no te pase-, pero si ocurre, hay una vida después”, apostilla Cogollos.

“DE LAS MEJORES CHARLAS”

Una de las conferencias de ‘Te puede pasar’ tuvo lugar recientemente en el Colegio Sagrado Corazón, en Villa de Vallecas. Ese centro se estrenó en 1949 con la firme decisión de ofrecer oportunidades educativas a hijos de inmigrantes procedentes de Andalucía, Extremadura y la entonces llamada Castilla La Nueva, y que buscaban trabajo en la capital de España, golpeada pocos años antes durante la Guerra Civil.

Más de siete décadas después, Villa de Vallecas pertenece a la ciudad de Madrid como un barrio multicultural, dinámico y de raíces obreras. Nuria Pérez, responsable psicológica en el Departamento de Atención a Víctimas de Aesleme, acudió al Colegio Sagrado Corazón dos años después de dar una charla similar. “Me saqué el carné de conducir muy joven. Me encantaba la velocidad y no me ponía el cinturón de seguridad en la ciudad”, apunta.

Nuria se desplaza en silla de ruedas al tener una tetraplejia incompleta entre la quinta y la sexta vértebra cervical debido a un siniestro de tráfico en 2004. “Un día, mi novio y yo nos fuimos a la playa. Iba conduciendo, pero estaba cansada y paramos en una gasolinera en la A-3 a la altura de Perales de Tajuña. Nos cambiamos y me puse el cinturón de seguridad en el asiento de copiloto. Un cono de obras se desplazó en medio de la carretera. Un coche nos adelantó en ese momento y mi novio se asustó. Volantazo, trompo y nos dimos contra la mediana de la carretera. Me dijo: ‘Nuria, sal del coche’. Respondí: ‘No puedo’. Íbamos a 50 km/h. ¿Qué pasó? Que iba muy mal sentada y el asiento no estaba bien colocado”, recuerda.

No es la primera vez que Nuria Pérez acude al Colegio Sagrado Corazón para dar una conferencia a estudiantes, ya lo hizo hace dos años. “Fue fascinante. De las mejores charlas que he oído en mi vida”, rememora Magdalena Balboa, tutora y profesora de FP en el centro educativo.

Era 2021, la mascarilla aún era obligatoria en muchas situaciones de la vida cotidiana tras el estallido de la pandemia de la covid-19 en marzo de 2020. “Tuvimos un proyecto de FP conjunto sobre sanidad y automoción. Consistía en poner motor a una silla de ruedas convencional. Y como parte de las actividades nos pusimos en contacto con Aesleme para concienciar sobre qué necesidades tienen las personas en silla de ruedas”, subraya María José González, coordinadora de sanidad en el colegio.

Con la covid-19 ya en el recuerdo, sin mascarillas obligatorias ni restricciones para moverse, la conferencia de 2021 volvió este mes de noviembre al mismo colegio. Poco después del momento del recreo, con el habitual murmullo de niños jugando a diversas actividades en el patio del colegio, un grupo heterogéneo de 55 alumnos de entre 16 y algo más de 50 años se acercan al salón de actos. Son estudiantes de un ciclo formativo de grado medio de FP sobre Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería.

“¡QUÉ EGOÍSTAS SOMOS!”

Nuria comienza relatando su experiencia sentada en su silla de ruedas y desde un altillo en el salón de actos, desde donde ella misma va gestionando las diapositivas que se irán proyectando para los asistentes.

Antes del siniestro de 2004, llevaba nueve años trabajando a pie de cama en el Hospital de La Paz. La casualidad hizo que el médico rehabilitador Juan García Reneses le abriera las puertas a su ocupación actual en Aesleme, ya que ofreció a Nuria impartir charlas sobre prevención de accidentes de tráfico. Y esta accedió, no sin antes formarse en Psicología.

“Todos los siniestros viales se pueden evitar”, sentencia Nuria ante un público que escucha con atención unas amenas explicaciones que se alargaron durante más de una hora y media sin que hubiera tentación de mirar el reloj.

Morir por cualquier causa relacionada con el tráfico de vehículos lidera la clasificación de fallecimientos de menores de 30 años en el mundo, pese a que estos accidentes pueden prevenirse. En España, más de 8.000 personas necesitan ser hospitalizadas tras sufrir algún siniestro de ese tipo, con consecuencias que se arrastran en muchas ocasiones durante toda la vida.

Nuria explica qué es una lesión medular y sus efectos hasta que da paso al primero de los vídeos que acompañan la sesión, el de una joven vitalista irradia felicidad a través de varias fotografías hasta que otras imágenes la muestran postrada en una silla al tener una tetraplejia por un siniestro vial. No obstante, los alumnos pudieron comprobar cómo fue mejorando en su rehabilitación.

Después, llega el turno del traumatismo craneoencefálico y sus trastornos. “Causan más lesiones invalidantes que las medulares”, indica Nuria, que muestra el vídeo de un padre emocionado con su hijo de 16 años y con secuelas cerebrales tras un siniestro con una moto.

“Entre fallecimiento, lesión medular o golpe en la cabeza, ¿qué elegís?”, pregunta Nuria. Casi al unísono, muchas voces contestan lo primero. “Pero si le pasa a vuestros padres, ¿qué querríais: que fallecieran o que estuvieran aquí?”. La respuesta aquí contradice la primera cuestión. “Que se quedaran, así que ¡qué egoístas somos!”, sentencia la ponente entre risas.

Los principales elementos de seguridad en el tráfico entran en escena, con el cinturón de seguridad, el airbag, el reposacabezas, la sillita de retención infantil y el casco.

UN HUEVO EN UN ‘MINICASCO’

Y se produce uno de los momentos que los alumnos podrían retener más en su memoria. Nuria muestra lo que podría ser un ‘minicasco’ de bicicleta. En su interior coloca un huevo de gallina, que ajusta convenientemente con dos cordeles. Y deja caer todo ello a una altura aproximada de un metro y medio. “Como si me fuera a caer de la bicicleta”, precisa. El huevo sigue intacto.

Después, coge de la mesa una bolsa hermética que contiene otro huevo en su interior. Y hace la misma operación que antes. Resultado: la yema y la clara impregnan el plástico. “Está demostradísimo que si no me pongo el casco, me caigo de la bici y me doy un golpe en la cabeza, tengo un traumatismo craneoencefálico”, asevera.

Peatones, alcohol y conducción, y distracciones centran el siguiente bloque tanto desde el punto de vista de usuarios vulnerables al tráfico como de las principales causas que están detrás de los infortunios viales.

Durante el siniestro, los alumnos comprenden la conocida metodología PAS (proteger, avisar y socorrer). Y después, ¿qué? Llega el turno de los problemas sociales, la adaptación de la futura casa, cómo viajar en transporte público, dónde aparcar con el coche, las dificultades para encontrar un trabajo…

“Es un golpe muy fuerte. Al final resulta ser un proceso adaptativo, la vida te cambia y se puede salir adelante con alternativas de ocio, hoteles, restaurantes, playas, teatros… Y el deporte es una vía de escape buenísima. Tenemos que estar activos”, sentencia Nuria, antes de posar en una foto colectiva con los alumnos y de recibir aplausos para quien se ha esforzado en convencer a 55 personas sobre seguridad vial.

UN PAÍS MÁS SEGURO

La lluvia fina que expande Aesleme en sus charlas contribuye a que España sea uno de los países más seguros del mundo para desplazarse tanto en carretera como en ciudad.

No en vano, los últimos datos disponibles de la OMS -correspondientes a 2018- sitúan a España como undécimo mejor país en materia de seguridad vial, solo por detrás de San Marino, Maldivas, Micronesia, Noruega, Suiza, Singapur, Suecia, Reino Unido, Países Bajos y Dinamarca.

La Comisión Europea aporta la estadística más reciente en el ámbito de la UE. Así, España fue el año pasado el séptimo país con mayor seguridad en las carreteras al registrar una tasa de 36 muertos en siniestros de tráfico por cada millón de habitantes, solo por detrás de Suecia (21), Dinamarca (26), Irlanda (31), Alemania y Finlandia (34 cada uno), y Países Bajos (35). La media comunitaria fue de 46 víctimas mortales por cada millón de habitantes.

“Lo más gratificante es saber que con las charlas cambias actitudes. Me he encontrado a gente por la calle que me ha saludado y me ha dicho que conocen cosas de seguridad vial gracias a mi. Y lo peor, hay gente intolerante con no llevar el casco, por ejemplo”, resume Nuria.

La educación vial ya ha llegado a los colegios en España al incorporarse en septiembre del año pasado al currículum de Educación Primaria, Educación Secundaria y Bachillerato tras la entrada en vigor de reales decretos impulsados por el Gobierno que desarrollan reglamentariamente la Ley Orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica de Educación (Lomloe). Además, el Ministerio de Educación y Formación Profesional estrenó en el curso escolar 2021-2022 un nuevo título oficial de técnico superior en formación para la movilidad segura y sostenible.

“Lo que hacemos es un complemento”, comenta Nuria, que recuerda un caso que refleja la utilidad de las conferencias de Aesleme: “Un chaval estuvo en charlas cuando hacía un grado de FP, luego estuvo en un centro de menores y luego en la cárcel, en este caso no por un delito relacionado con el tráfico. Me impactó que llegáramos incluso a una misma persona a lo largo de todo un ciclo vital”, apostilla.

“EL AÑO QUE VIENE REPETIREMOS”

Aesleme ha realizado más de 600 ‘road shows’ de educación vial para personas de 16 a 25 años, los cuales recrean una noche de un joven, que comienza, como cada viernes, en una discoteca con sus amigos y unas copas. Y finaliza con la tragedia inesperada de un accidente de tráfico y sus consecuencias.

Esas actividades suponen un espectáculo multimedia con efectos especiales e imágenes impactantes con testimonios reales de los protagonistas: joven temerario, pinchadiscos, policía, bombero, médico de emergencias, médico de hospital, familiar de víctima y lesionado medular por siniestro vial.

“Lo llevamos haciendo varios años. Hace poco, se me acercó una chica en un centro comercial y me dijo: ‘Yo a ti te conozco de un ‘road show’ cuando estaba en Bachillerato. Me acuerdo de aquel momento, de los bomberos, la policía… Desde ese momento cambié alguna conducta, como ponerme el cinturón de seguridad, que no lo hacía. Ahora esa chica tiene 25 años”, concluye Nuria.

Antes de marcharse en su vehículo adaptado, la tutora Magdalena Balboa se acerca a despedirse no sin antes desvelar a Nuria: “El año que viene repetiremos la charla”.

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