Colegio Sagrado Corazón

Sagrado Corazón

COLEGIO Y CENTRO DE FORMACIÓN PROFESIONAL

CATÓLICO Y PRIVADO-CONCERTADO

"Con el corazón mirando al futuro"

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Punto y aparte a un año excepcional

El murmullo pausado de los alumnos mayores no se escucha ya, al filo de las 8 de la mañana, al otro lado de la puerta de entrada. Nadie baja a la carrera las escaleras, termómetro en mano, a medir temperaturas, repartir gel y regalar saludos.

No hay restos, a media mañana, de desayunos en el patio. Ninguna pelota rebota contra las paredes, no hay «peleas» por un gol, una canasta o un juguete que, en ese momento, es lo más importante de la vida.

No suenan las tizas hendiendo enseñanzas en el encerado. Y la gente del equipo de limpieza no acumula sobre la mesa del profe lápices de colores y borradores extraviados durante el día bajo las mesas.

Solo la Secretaría bulle con las matrículas del próximo año; jóvenes que llegan plenos de ilusión a labrarse un futuro. Pero arriba, en las aulas, las sillas se apoyan en escorzo sobre las mesas sin nadie que les de la vuelta y las ponga mirando a la pizarra.

En el colegio reina en silencio. Nos vamos. Otro verano. Pondremos a recargar la pila bajo la luz de julio y agosto. Y, pasados unos primeros días de atracón, poco a poco irá creciendo en nosotros el gusanillo de la vuelta a clase.

Y aunque nos vamos, queda encendida la luz de Nuestro Sagrado Corazón. El pasado viernes, con nuestro padre Pedro Pablo al frente, hicimos una bella Misa de despedida. Al Señor le dimos gracias por el excepcional año vivido, le pedimos por los que amamos y le dejamos encomendado nuestro centro durante este tiempo de asueto.

Qué suerte tenemos los maestros, que nunca terminamos el cole… Siempre un curso más. Siempre nuevos proyectos, ilusiones renovadas.

Hasta el nuevo comienzo, ponemos aquí el punto y aparte.

Pasad un verano mejor que el último. Olvidad la pandemia tanto como podáis. Descansad, queridas familias, queridos alumnos. Disfrutad al máximo. Y recordad que septiembre, con sus reencuentros, su olor a libros nuevos, su «hay que ver esta niña qué mayor está», queda a la vuelta de la esquina.

Feliz verano.

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